A pesar de que podemos ver la luna tan de cerca, en realidad la distancia entre la Tierra y nuestro satélite es lo suficientemente enorme, se estima que llegar podría demorar hasta 5 días dependiendo de la velocidad.
Pero a estas alturas ya estamos buscando ir más lejos, específicamente a Marte que únicamente ha sido visitado por los vehículos rover Curiosity y su sucesor Perseverance y su compañero dron Ingenuity.
Tan solo Perseverance tuvo que viajar 480 millones de kilómetros para llegar al planeta rojo, lo que le tomó 6 meses llegar. Ahora, si tomamos en cuenta que transportar herramientas no es lo mismo que transportar personas, lo más probable es que la velocidad de las naves que transporten los primeros astronautas a Marte vaya más lento.
Incluso podrían tardar más de un año hacer llegar a la tripulación a nuestro planeta vecino, sin tomar en cuenta el tiempo que duraría su misión y el viaje de regreso. Definitivamente sería un viaje largo fuera de casa.
Y esto no solamente se traduce en un viaje bastante estresante, también en posibles problemas de salud que, hasta la fecha, resulta imposible hacer que un ser humano viaje tanto tiempo y llegue íntegro a su destino o de vuelta a casa.
Entre los problemas más comunes que se han investigado desde la Estación Espacial Internacional tenemos la pérdida de masa muscular que los pone en constante riesgo de lesiones, sin mencionar que el sistema respiratorio y circulatorio también empieza a decaer con el tiempo.
La radiación espacial también cobra factura, así como la gravedad cero que no permite que nuestro gran porcentaje de fluido corporal se mantenga en la parte baja de nuestro cuerpo, causando inflamación, pérdida del gusto y el olfato, y la lista continúa.
Degeneración de la vista, otro problema de salud que se desea erradicar en astronautas con nueva tecnología
Los problemas de visión es una constante en los astronautas que han pasado meses en la estación espacial. De acuerdo con las observaciones de expertos, es provocado por la falta de gravedad, un factor importante en el correcto flujo de toda clase de fluidos corporales. Esto ha causado problemas de presión intracraneal, pero ¿esto qué significa?
Como sabemos, nuestro cráneo es una de las partes más duras de nuestro cuerpo que envuelven las partes más importantes: El cerebro, el cerebelo, nuestros ojos, muchas otras partes que la conectan.
Lo que ocurre dentro de nuestro cráneo es impresionante, pues existe un equilibrio perfecto, pero también muy delicado, de incremento o disminución de volumen de sangre, tejido cerebral y otros fluidos, y precisamente la gravedad es un factor importante para que este equilibrio no se rompa.
Pero entonces, ¿cómo se podría compensar algo tan complejo como la gravedad en el espacio? De momento la “compensación de gravedad” de las películas de ciencia ficción es solo eso, ficción, pero se ha encontrado una tecnología que podría simular los efectos de la gravedad en el cuerpo.
Se trata de un “saco para dormir” que funciona como una cámara que permite regular el flujo de líquidos corporales, ayudando a aliviar la presión cerebral conduciendo los fluidos hacia la parte baja del cuerpo.
Este dispositivo nos recuerda mucho al antiguo pulmotor o pulmón de acero creado a mediados del siglo XX que tuvo gran relevancia durante el golpe de Polio que paralizaba a las personas al grado de ni siquiera poder llenar sus pulmones de aire para sobrevivir.
El pulmón de acero prácticamente es una cápsula donde el paciente se mete y recibe el peso de la presión atmosférica artificialmente para hacer que su pecho y pulmones se contraigan y expandan, simulando el proceso de respiración de forma mecánica.
Todo parece indicar que la capsula para astronautas podría tener la misma lógica de manipular el cuerpo humano a través de la fuerza de presión, aunque a comparación de los pacientes de Polio que tenían que vivir toda su vida en la cápsula, los astronautas posiblemente puedan corregir el problema durante las horas de sueño.
Cabe destacar que este proyecto aún está en una etapa muy teórica y experimental, pero de funcionar correctamente, podría ser el primer paso hacia la ciencia para la salud espacial que podría solucionar más problemas de salud que impiden viajes espaciales extensos.



