Resuelven estrategia nuclear para estabilizar plasma más caliente que el Sol

EL ITER es el experimento científico más grande de todos los tiempos en cuanto a reactores termonucleares, donde se intentará producir el plasma de fusión más poderoso del mundo, siendo hasta 10 veces más potente que  la potencia que el calor que se necesita para producirla.

Desde luego, al estar hablando de escalas enormes, se estima que para poder generar energía este debería alcanzar temperaturas que van desde 100 a 200 millones de grados, muy a comparación de un reactor nuclear tradicional que requiere entre 700 y 1.000 grados.

Por ello, el facto de poder estabilizar la temperatura es determinante para el buen funcionamiento y evitar catástrofes como el ocurrido en el famoso accidente de Chernóbil de 1986, donde el exceso de calor fue tal que incluso el sistema de enfriado no se dio abasto, causando una de las explosiones más desastrosas en la historia.

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Así que, hablar de estabilizar las temperaturas que llegaría a alcanzar el ITER de 150 millones de grados centígrados, para tener una idea más básica, se dice que el núcleo del Sol tiene una temperatura de 15 millones grados centígrados, sin duda una cifra que ya nos pone los pelos de punta.

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El cómo lograrán elevar tales temperaturas es un acertijo que deben descifrar primero, y luego su estabilización

Elevar la temperatura a 100 millones de grados superior al núcleo de nuestro Sol todavía es algo que no se ha podido resolver aún, y de eso se encargarán los rectores de fusión nuclear que generarán un gas en extremo caliente en su interior para elevar la presión, algo que por ahora no se ha logrado a escalas titánicas para el ITER.

Para lograr que los reactores de fusión nuclear alcancen dichas temperaturas, primero habría que conocer mejor a los dos isótopos de hidrógeno que harán la fusión y liberarán toda esa energía: el deuterio y el tritio.

Pero cuando ese momento llegue donde el ser humano pueda generar una presión tan potente que eleve las temperaturas de una forma monstruosa, habrá que estar preparados para poder contenerla y que esta no se salga de control.

Los avances que se han realizado no son sustanciales pero han estado abriéndose paso poco a poco y el pronóstico es bastante optimista, sin embargo no deja de ser un desafío al tener que crear estructuras novedosas como el manto del reactor o blanket.

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El manto sería la cobertura interna de la cámara de vacío, protegiendo lo que hay en su interior: criostato e imanes de impacto directo que regula los neutrones de gran energía, aproximadamente 14 mega electronvoltios, que se producen durante el proceso de fusión nuclear.

Para ello, se ha creado el proyecto IFMIF-DONES, que se encargará de desarrollar materiales nuevos que puedan contener la masiva radiación neutrónica, pero esto apenas es la punta del iceberg para poder manejar al ITER de forma segura.

Otros de los puntos más importantes, desde luego, es mantener estables las mediciones de plasma, pues es una energía en extremo poderosa que tiende a fluctuar, y se corre el riesgo de que choque con el manto de la cámara de vacío causando un desastre.

Es ahí donde entran en juego otros elementos como conductores e imanes para generar un campo magnético que logren mantener al plasma en su lugar, y para ello los investigadores del MIT han desarrollado un nuevo superconductor llamado YBCO.

El YBCO (Yttrium-Barium-Copper Oxide),es un material elaborado a partir de óxido de itrio, cobre y bario, que implementado en los imanes del reactor antes mencionados, crearían ese campo magnético altamente sensible y lo suficientemente poderoso para estabilizar el plasma.

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Eso no es todo, también este material abre las puertas para poder construir en el futuro reactores hasta 65 veces más pequeños y mucho más eficientes.

Por su parte, EUROfusion también está trabajando en su propia tajada del pastel, esta vez con elementos llamados núcleos de helio-4, que también juegan un rol muy importante en el proceso de fsión generando su propio gas para elevar las temperaturas y la estabilización del plasma.

En este proyecto se le unen expertos en reactores experimentales de Estados Unidos y Alemania, quienes seguirán muy de cerca el desempeño del helio-4 en las capas externas del plasma, y los avances apenas empiezan.