Para las nuevas generaciones es natural que las consolas de videojuegos portátiles y de mesa cuenten con acceso a internet para descargar actualizaciones, contenidos extras, parches o simplemente para obtener los regalos diarios por loguearse.
Para las generaciones anteriores que vivieron con las primeras consolas portátiles como el legendario Game Boy, y fue increíble cuando de repente una pantalla monocromática ahora era capaz de retroiluminarse y ¡qué decir de jugar a color! Era simplemente fantástico.
Obviamente al no tener conexión a internet, los juegos que comprábamos era todo lo que se tenía, ninguna actualización o criaturas nuevas en el juego, pero entonces, ¿cómo le hacían para corregir los típicos errores que surgen luego de la venta?
Game Boy Advance tuvo que pasar por un calvario con su saga de Pokémon Rubí y Zafiro, que enfrentó un gran problema que detenía el tiempo, lo peor de todo es que fue imposible de detectarlo sino hasta mucho después de que iniciaran las ventas.
El famoso «Gitch de la Baya» que pudo haber arruinado dos juegos completos a Nintendo
En Japón todos estaban emocionados por recibir a la tercera generación de Pokémon que traían consigo a los más recientes Pokémon iniciales: Mudkip, Torchic y Treecko, así como otras criaturas que vendrían a agrandar la cantidad de personajes.
Quienes consiguieron el juego tan pronto como fue lanzado, prácticamente pasaron un año de ensueño cazando, entrenando y disfrutando de los eventos, nada podía salir mal con estos dos juegos hasta que llegó un fatídico día.
2003, exactamente el 22 de noviembre, a 336 días del día de lanzamiento en las tiendas, fue que el tiempo se paró en el juego y nadie sabía qué estaba sucediendo.
Si bien los jugadores podían seguir realizando sus aventuras en Hoenn, el mundo comenzó a comportarse de una forma extraña. Las cuevas que aparecían al bajar la marea ya no aparecieron más pues dejó de haber marea baja. Si al jugador lo tomaba de día, nunca más se volvía de noche y viceversa.
Eso no es todo, los eventos que les proporcionaban regalos a los jugadores ya no se celebraban y ya nadie más podía saborear bayas una vez que se terminaban, pues no volvían a crecer.
Podía pasar un tiempo sin que los usuarios se dieran cuenta del extraño fenómeno, pero sin duda lo que era más evidente era el asunto de las bayas, razón por la cual fue bautizado este error como el «Glitch de la Baya», pues era prácticamente el síntoma más evidente y fácil de detectar.
Nintendo hizo malabares para poder rescatar el juego en una época sin internet donde “descargar un parche” simplemente no era un término existente
Para poder siquiera plantear una solución, primero tuvieron que dar con el problema que se encontró en el reloj que contienen los cartuchos del GBA para controlar los tiempos de eventos dentro del juego.
Este reloj físico dentro de cada cartucho se activa cuando se enciende el juego por primera vez, entonces empieza marcando el 1 de enero de 2000 (independientemente del día en que lo iniciaras).
Este reloj inicia su conteo no solo de minutos u horas, también de días, meses y años. Pero el año 2000 fue algo conflictivo al ser un año bisiesto, es decir, tenía un día de más: 366 días.
Una vez que pasaba el año, la computadora trataba de seguir la secuencia buscando el día 367 que no existe, lanzando un error y regresando al juego al día uno. La consola al pensar que la batería del reloj estaba agotado, al inicial al día uno, no seguía avanzando. Y tenía que pasar un año para que encontrara el día correcto y seguir adelante.
Las empresas de videojuegos antes del internet, cuando encontraban un juego defectuoso, no les quedaba de otra más que sustituir los cartuchos, haciendo que los jugadores fueran a las tiendas o enviándolos por correo postal para su sustitución con todas y las pérdidas económicas que suponen.
Pese a que siguieron ese camino, también encontraron una solución bastante innovadora para el momento, y se trata de la capacidad de conectarse con otros jugadores y otros juegos del portátil al Game Cube mediante un cable especial.
A priori este funcionaba en Pokémon para poder intercambiar criaturas, pero Nintendo logró que luego sirviera para poder instalar parches de forma automática. Sin duda, hay que darle mérito a la empresa por buscar soluciones innovadoras que luego las aprovechó maravillosamente para hacer otras funciones como regalar demos.



