Las experiencias traumáticas pueden quedar grabadas en tu pupila

Un nuevo estudio científico ha revelado que nuestras pupilas pueden revelar más sobre nuestro pasado de lo que pensamos, especialmente si sufrimos una experiencia muy fuerte y hasta traumática.

Hasta ahora sabemos que dichos eventos pueden generar secuelas como el trastorno de estrés postraumático que es más frecuente de lo que quisiéramos admitir. Es muy habitual encontrar este mal en veteranos o víctimas de guerras o violencia, pero también la pueden sufrir personas que estuvieron en un accidente o situaciones de emergencia.

Pero no se necesita haber sufrido tal grado de situaciones, pues incluso las secuelas postraumáticas ocurren luego de relaciones violentas, una enfermedad y otros eventos más cotidianos.

Lo peor de todo, es que puede ser tratable en manos de un experto, pero cosas tan necesarias y vitales como asistir a terapias o un psicólogo aún pueden ser un tabú en muchas partes del mundo. Como consecuencia, muchas personas arrastran todos esos traumas durante toda su vida.

Y eso lo pudo constatar Aimee McKinnon, investigadora de la Universidad de Cardiff en Gales, una de las co-autoras de este nuevo estudio titulado «Respuesta emocional aumentada a imágenes negativas y positivas en el trastorno de estrés postraumático: evidencia de pupilometría» publicada por la revista científica Biological Psychology volumen 154, en Julio de 2020.

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El movimiento de nuestra pupila puede revelar lo que sentimos

Es bien sabido que cuando encontramos a una persona sexualmente atractiva, algo que nos delata es el agrandamiento del diámetro de nuestras pupilas, pero se acaba de descubrir que también puede decirnos sobre el efecto contrario.

El estudio se basa en la observación y medición de las pupilas ante imágenes mostradas, y se dio cuenta que los voluntarios que padecían trastorno de estrés postraumático rompía los esquemas observados en las personas mentalmente más estables.

De hecho, estos resultados se mostraron en personas que no sufrían este trastorno pero que también cargan consigo alguna clase de dolencia emocional proveniente de un evento traumático.

Se dieron cuenta también de que los movimientos de la pupila normales ante cambios de iluminación también eran diferentes, pues estas tendían a dilatarse más que el resto ante ciertos estímulos emocionales.

Cuando los sujetos de estudio con problemas postraumáticos eran enfrentados a estímulos amenazantes, sus pupilas se dilataban más que el resto, pero también ocurría lo mismo ante estímulos positivos emocionantes.

Esto no solo es una curiosidad más, sino que representa tener a la mano un nuevo indicador que puedan ayudar en terapias, pues hasta ahora pensaban que solamente podían contar con estímulos negativos e insoportables en los pacientes para poder dar con un diagnóstico.

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Señales de nuestro pasado

Ahora las terapias podrán inclinarse a mostrar estímulos positivos emocionantes, como imágenes de un juego o deporte, ayudando a los pacientes a hacer más soportables sus terapias y posiblemente mejorar su recuperación sin abandonar.

Con este nuevo dato también se puede concluir que las personas con estrés postraumático envían señales de emergencia o amenaza al cerebro incluso en situaciones positivas.

Esto puede llevar a que los pacientes se sientan mal incluso en su entorno cotidiano, y ser juzgados por personas a las que no representan nada negativo, obligándolos a insertarse en ese lugar y momento que representan un gran estrés.

Por ello, la investigadora McKinnon invita a entender mejor las reacciones de estrés y amenaza inminente ante situaciones emocionalmente positivas y así ayudar a los pacientes en sus terapias.

También para el resto de la sociedad, es importante esta información para poder comprender más a familiares o amigos que puedan estar sufriendo este mal.

Estrés postraumático y sensibilidad a la luz

Resalta uno de los sujetos de investigación (que decidió optar por el anonimato) diagnosticado con el síndrome de estrés postraumático luego de servir para la milicia.

Él perdió la capacidad para conducir en la noche debido a que sus pupilas no se podían contraer adecuadamente ante las luces de las calles, otros autos y los semáforos, como resultado, estas luces lo mareaban demasiado y su visión se limitaba, al grado de tener que desistir de manejar al bajar el sol.

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Esta es otra de las consecuencias que trae este mal a la capacidad de nuestras pupilas de ajustarse adecuadamente. Pero entonces, ¿quiénes pueden estar sufriendo este tipo de estrés y qué es exactamente?

El Trastorno por estrés postraumático (TEPT) es un desorden de ansiedad que es bastante estresante, causa pánico y sentimientos de angustia en un nivel alto incluso cuando no hay peligro cerca.

Una persona con este trastorno suele revivir el evento traumático como pesadillas o despierto como recuerdos súbitos a veces involuntarios que pueden causar fuertes sentimientos de soledad, enojo, culpa y tristeza.

Algunos de los síntomas están relacionados con problemas para conciliar el sueño y concentrarse, y aunque los niveles de estos síntomas pueden variar, con frecuencia son tan severas que pueden afectar su vida cotidiana y laboral.

Las personas pueden desarrollar TEPT en diversos eventos que son muy comunes como fuertes accidentes automovilísticos, agresiones violentas, agresiones sexuales, atracos o robos violentos.

También enfermedades o problemas de salud serios donde las personas sienten que su vida corre inminente peligro puede desatar este trastorno, así como experiencias en la niñez e incluso antes o durante el nacimiento.

¿Cómo reaccionan las pupilas en personas que no sufren TEPT?

Desde hace mucho tiempo se sabe que la dilatación o contracción de las pupilas pueden determinar nuestras emociones, y no solo ante amenazas o algo emocionante, también cuando nos asustamos, enojamos, estamos tristes o felices.

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Pero antes de que cualquier persona no experta piense en utilizarlos como un referente infalible para saber por lo que una persona está pasando, es importante tener en cuenta que también estas se mueven dependiendo de las condiciones de luz u oscuridad.

Dejando las cuestiones de luminosidad de lado, podemos decir que las pupilas pueden moverse ante estos estímulos:

1. Mente ocupada

Hay ocasiones cuando muchos problemas o pendientes se juntan, absorbiendo gran parte de nuestra capacidad mental especialmente si no somos del tipo «multitask», como consecuencia nuestro cerebro ya no puede concentrarse en una tarea sin preocuparse en la otra.

Nos volvemos distraídos, nuestra capacidad de concentración disminuye, y nuestra conducta se vuelve acelerada e irritable, pero lo que no vemos es que nuestras pupilas tienden a contraerse cuando tenemos nuestra mente saturada.

2. Atracción

Fue en 1971 cuando nos enteramos por primera vez que nuestras pupilas se expanden cuando vemos a una persona que despierta nuestro deseo sexual, y esto ocurre tanto en hombres como mujeres. Pero también puede ocurrir cuando no estamos viendo a una persona que nos atrae, sino también cuando escuchamos algo que sugiere un acercamiento erótico.

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Esto lo confirmaron Maltzman y Blanco en 1977 luego de observar el movimiento de las pupilas en personas que escuchaban algunos fragmentos de libros de diferente género: erótico, terror y neutral.

Aquí observaron que las personas que escuchaban el libro de tema neutral no mostraban reacción, a comparación de cuando escuchaban el erótico, dilatando sus pupilas. Aunque esto también ocurría con el de terror que trataba sobre mutilaciones, despertando su sentido de amenaza.

3. Dolor y repulsión

Al estar tristes o enfrentarnos a algo desagradable, nuestras pupilas se contraen. Esto lo demostró el estudio de Hess en 1972.

El estudio se basaba en mostrar a los sujetos de estudio fotografías de niños heridos, haciendo que las pupilas se dilataran al entrar en un estado de conmoción, pero luego estas se contraían porque trataban de evitar de ver imágenes realmente perturbadoras.

4. Ideología Política

Basados en la postura de que las pupilas se dilatan al sentir emoción y se contraen con cosas desagradables. Barlow pudo determinar con exactitud la ideología política de las personas en 1969.

Para ello, se les mostraba únicamente las fotografías de políticos pertenecientes a dos tipos de partidos, contrayéndose con los que considera una amenaza ideológica, y expandiéndose con los que siente más empatía.

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4. Daño cerebral

Si alguna vez te preguntaste porqué los doctores tienden a revisar el movimiento de nuestras pupilas con una lámpara, es porque pueden detectar daños cerebrales con esta técnica.

Un cerebro saludable mueve las pupilas al mismo tiempo ante cambios de luz, pero una persona que está sufriendo un derrame cerebral, ceguera u otras enfermedades si las dos pupilas o una de ellas no reaccionan ante la luz directa.

Esto se puede observar también cuando la capacidad cerebral está comprometida, como cuando una persona hace uso de estupefacientes. El movimiento de las pupilas ha sido objeto de estudio durante décadas, pero gracias a esta nueva investigación, ahora sabemos que aún hay mucho por saber de nuestro propio cuerpo y más que mejorar en las terapias de trastornos como el TEPT.