La verdad del porqué el hormigón romano resiste más que el moderno

Es inevitable pensar en la grandeza de quienes levantaron verdaderas obras de arte arquitectónicas con los recursos tan limitados de hace cientos o miles de años atrás, que no solamente sobrepasan en belleza y detalle, sino que han sido capaces de perdurar todo ese tiempo.

Es así como hemos podido aprender de antiguas civilizaciones, imperios y dinastías que dejaron una huella imborrable en la historia de la humanidad. El antiguo imperio romano es una de ellas, una era tan impresionante y poderosa que moldeó aquella parte del mundo como la conocemos en la actualidad.

Algunas de las construcciones de la antigua Roma también han sido muy admiradas por muchas personas en la actualidad debido a una característica muy importante: están construidos de hormigón, un material que hoy sabemos es bastante frágil y que tiende a desmoronarse a las pocas décadas.

Y pese al nivel de tecnología que tenemos en la actualidad, los expertos aún tratan de descifrar qué tenía aquel hormigón hecho con técnicas de hace 2.000 años, ¿será un mineral desconocido? ¿o tal vez un proceso de fabricación perdido en el tiempo?

¿Qué es el hormigón romano y porqué ha atraído la atención de investigadores?

Diques marinos, acueductos, anfiteatros, puentes y otros tipos de construcciones de hormigón romano aún erguidos por miles de años no son una competencia para otras obras arquitectónicas de hormigón de hace un par de siglos que se caen a pedazos.

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Pero para comprender mejor el milagro de estos vestigios del imperio caído, es necesario conocer más sobre este y porqué es considerado un material frágil en la actualidad que no cualquiera se atreve a implementar en sus obras.

El hormigón, también conocido como concreto, es un material que en la actualidad se compone cemento, agua, otros materiales granulados como arenas, entre otros aditivos que pueden variar en cantidades o elementos que determina su estructura de acuerdo al trabajo que se esté haciendo.

De hecho, el nombre ‘hormigón’ proviene del término latino ‘formico’ que alude a ciertas cualidades como moldearse o dar forma, mientras que su sinónimo ‘concreto’, proviene de ‘concretus’ que quiere decir ‘unir’ o ‘crecer unidos’.

Es por ello que encontramos diferentes tipos de hormigones como los pesados, utilizados normalmente para protección para radiación, el hormigón común que se utiliza en edificaciones o puentes, y uno con densidad más ligera llamado hormigón ligero.

Debido a que resiste muy bien la compresión, es utilizado para trabajos en los que puede resistir fuertes cargas como para construir carreteras, puentes, o edificios donde resiste el peso de miles de toneladas, sin embargo no suelen resistir otro tipo de esfuerzos como ser flexionado, o estirado (tracción), cortado, entre otros.

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Algunos de los hormigones más antiguos los podemos encontrar en la Antigua Grecia, alrededor del año 500 a. C., que se le considera como el primer hormigón en la historia de la humanidad y estaba formada por  una piedra porosa y ligera volcánica, muy parecida a la piedra pómez, que extraían de la isla del archipiélago Santorín, un grupo de islas formadas por actividad volcánica.

Debido a sus elementos provenientes directamente de la naturaleza, se le conoce como hormigones naturales, al igual que el hormigón de la antigua roma donde utilizaban un material llamado puzolana, que no es más que  cenizas volcánicas caracterizado por tener sílice y alúmina en su composición.

La puzolana fue nombrado así ya que se extraía de la localidad Puzzuoli ubicado cerca del Monte Vesubio, el famoso volcán que hiciera arder la ciudad de Pompeya, perpetuando a sus habitantes como momias en el 79 d. C.

Lo interesante de la puzolana romana, es que podría interactuar químicamente con otro material como la cal para formar cemento puzolánico que a su vez podía ser combinado con otros materiales de baja densidad como trozos de cerámica o piedra pómez, obteniendo así el hormigón ligero con el que construirían diques marinos y acueductos.

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El emblemático Coliseo Romano también tiene hormigón en varios de sus arcos externos, la Basílica de Majencio también se levantan con el hormigón romano, al igual que la famosa cúpula del Panteón de Agripa, un antiguo templo romano que en la actualidad aún funciona como iglesia.

Estos son los vestigios de la antigua roma que aún se encuentran de pie

Puente Fabricio

Una de las obras arquitectónicas más antiguas que tenemos del imperio romano es el puente Fabricio, también conocido como ponte dei  Quattro Capi y que fue utilizada por miles de años para cruzar el río Tíber en medio de la ciudad de Roma.

Este puente se construyó en el año 62 a. C., luego de que el puente de madera que existía ahí se consumió en un incendio, ahora sería el puente de concreto más antiguo que ha logrado conservarse íntegro y original

Puerto de Trajano

Se trata de un puerto con forma hexagonal ubicado en Ostia Antica que se abre al Mar Tirreno, que vino a sustituir al puerto anterior, Puerto de Claudio, que solía estar muy expuesto a las inclemencias de la naturaleza, para cuando cerró sus actividades, ya se habían hundido 200 barcos y tenido que invertir importantes cantidades de dinero para mantenerlo.

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Cuando el emperador Trajano subió al poder, nombró a Apolodoro de Damasco para construir un nuevo puerto que tuviera la capacidad de proteger los navíos, fuera mucho más funcional y estuviera ubicado un poco más alejado del mar.

Después de doce años de construcción, en el año 112, Damasco le mostró al emperador un impresionante puerto con forma de península hexagonal al que se podía acceder desde un canal, un camino acompañado de grandes edificios.

Actualmente este puerto ya no existe, según los historiadores fue destruido luego de que la ciudad cayera en decadencia y fuese fácilmente invadida por los bárbaros. Una vez demolido los edificios, el puerto de hormigón se cerró dando lugar a un lago artificial bautizado como Lago de Trajano que actualmente se puede visitar.

Panteón de Agripa

También conocido como Panteón de Roma, antes era un templo romano que actualmente se ha condicionado como iglesia. Esta obra arquitectónica de hormigón fue idea del general Agripa que servía al emperador Augusto, pero fue terminado durante el mandato del emperador Adriano en el año 126.

Cabe destacar que aquí no yacen restos humanos, pues según la nomenclatura griega, panteón o ‘pántheion’, significa ‘templo de todos los dioses’, así que siempre ha funcionado como un sitio para cuestiones religiosas.

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El hormigón romano utilizado para esta edificación se mezclaba mesuradamente con pequeñas cantidades de agua, muy al contrario de hormigones más modernos donde se utiliza grandes cantidades de agua que los hace más porosos y frágiles.

Su inmensa cúpula está hecha de piedra pómez con una cáscara de protección que se aligeraba gradualmente para que toda la demás estructura pudiese soportarla.

El hormigón romano podría ser reutilizado en la actualidad si se da con la fórmula exacta

Mientras que algunos aseguran que el hormigón romano lo único que tiene de impresionante es la mera suerte que ha tenido de no derrumbarse con por las inclemencias del tiempo, otro sector está convencido que de encontrar con la fórmula exacta, podría ser clave para dar con un nuevo material de construcción en el futuro.

Hasta ahora, el concreto más parecido al hormigón romano se encuentra en la planta nuclear de Hamaoka, Japón, que ha funcionado muy bien para aislar el reactor nuclear, pues este material logró aumentar la resistencia de sus paredes, según menciona Materials and Design.

Según los ingenieros medioambientales de la Universidad de Nagoya, se descubrió que los minerales e hidratos de este tipo de cemento tenían  propiedades muy similares a lo que se describe del hormigón romano, y uno de los materiales claves fue la tobermorita aluminosa.

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Pero, ¿por qué el interés de conocer la composición del hormigón de la planta nuclear? Resulta que la tobermorita aluminosa que le dio las propiedades de hormigón romano, no es un elemento que hayan agregado a la mezcla a propósito.

Los científicos descubrieron que los minerales e hidratos del hormigón moderno original, reaccionaron químicamente con el tiempo de una forma muy parecida al hormigón romano. El aumento de la resistencia de las paredes de la planta nuclear también fue accidental, así como la aparición de la tobermorita aluminosa.

Esto quiere decir que el hormigón romano como la que encontramos en los antiguos diques marinos, pudieron sobrevivir por más  de 2.000 años gracias a interacciones químicas, en este caso con el agua de mar que disuelve la ceniza volcánica y a su vez crea la rarísima tobermorita aluminosa y la posible clave para poder regresar a la vida a uno de los materiales de construcción más antiguo del mundo.