La consola portátil de los 90’s que usaba códigos de barra para jugar y te valía la del detergente

A lo largo de la historia de los videojuegos han existido consolas y otros accesorios que dieron mucho de qué hablar por su innovación, muchas veces muy adelantadas a su época, y que terminaron siendo poco viables para su continuidad.

Tuvo que pasar un desfile de experimentos y aberraciones para poder establecernos en un estándar  que funcione para todos, abriéndole las puertas  a las consolas que conocemos en la actualidad.

A vísperas del nuevo milenio, empezaron a aparecer árcades y otro tipo de juguetes que podían interactuar con tarjetas, algo que se popularizó en los centros de arcade en Japón, cuyo juego requiere de tarjetas físicas para activar ciertas funciones en el juego, muchas veces la misma máquina despachando más tarjetas para continuar con la historia.

Antiguamente los jugadores tenían que deslizar las tarjetas en una ranura para ser detectado por el juego, pero actualmente cuentan con un chip que es detectado con solo acercarlo al punto de lectura.

Pero si pudiéramos mencionar un precursor a esta tecnología sería el legendario Barcode Battler, una consola portátil bastante sencilla con detector de código de barras.

Barcode Battler causó sensación en Japón, aunque en países como España pasó sin pena ni gloria

Esta consola portátil de 1991 no es nada sofisticada, esta pieza rectangular de plástico contaba con cuatro botones principales que se dividían en izquierdo y derecho: L-Power, R-Power, L-Battle y R-Blattle, en el centro solo encontramos tres botones primarios de encendido y apagado, seleccionar y establecer.

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La pantalla central no era más complicada que una vieja calculadora de pantalla LCD imposible de ver en la intemperie a plena luz del sol e incapaz de generar gráficos, más solo podíamos ver filas de números, convirtiéndolo en meramente un juego estadístico.

Los comerciales de la época maravillaban a los niños diciendo que dicha consola era capaz de convertir código de barras en impresionantes superhéroes, armas, magia, hechiceros y lo que se te ocurriera, eso sí, con mucha imaginación y planteándote todo en la cabeza.

De principio, se comenzaron a vender tarjetas donde se le incluía un código de barras en el reverso que se deslizaba por la ranura de la consola. Las pocas tarjetas, desde luego, venían incluidas en la caja.

Por el frente, estas tarjetas eran bastante coloridas con dibujos de criaturas impresionantes y armas místicas muy geniales donde también se mostraba información relacionado con el poder de ataque, entre otras características, como cualquier juego de cartas.

A pesar de su sistema tan sencillo, se trata de una de las consolas más reconocidas por todo buen conocedor del sector, pues se trata de la primera consola en la historia capaz de obtener datos desde un recurso externo a la misma.

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De hecho, tuvo tanto éxito en su momento que BANDAI no se quiso quedar atrás y en 1993 lanzaría su propio dispositivo lector de código de barra que serviría como un periférico o accesorio para la Nintendo NES.

Pese a su gran éxito en Japón, en cuanto llegó a países extranjeros como España en 1992, no tuvo tanto pegue para el gusto de jugadores que ya habían probado las delicias de consolas con gráficos como el Atari o Nintendo NES.

Mientras tanto, en Japón estaba a tope la popularidad, incluso Nintendo quiso entrar también al negocio lanzando sus propios sets de cartas especiales de la Leyenda de Zelda y Super Mario World.

Incluso fue lanzada la Barcode Battler 2 que sirvió como accesorio para la Nintendo NES para poder jugar ciertos juegos que podían interactuar con cartas para aumentar puntos, por ejemplo.

Para esto, Nintendo lanzaría un adaptador que permitía conectar ambas consolas por el puerto de entrada de uno de los mandos.

Epoch Cassette Vision era otra consola poco conocida fuera del país del sol naciente que fue lanzada en 1981, pero que tenía su reputación en el país, y fue la segunda empresa en adaptar el escaneo de código de barras.

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Fue así como se lanzaron diferentes videojuegos que se enriquecían con estos recursos extras, entre estos encontramos juegos como The Amazing Spider-Man: Lethal Foes, las series de Doraemon, Dragon Slayer II, J-League y otros juegos para la Famicon y SNES.

La Barcode Battler 2 los jugadores ya eran capaces de jugar en equipos, es decir, dos jugadores contra otros dos. Esto se lograba mediante un nexo bastante creativo e innovador.

Dicho nexo era el primer Barcode Battler con su respectivo escáner de código de barras, mientras que dos consolas Barcode Battler 2 que no incluían el lector, se podían conectar usando este puente.

Así la diversión se duplicaba al poder desafiar a otros niños del barrio, posiblemente implementando sus propias reglas no escritas como perder o ganar cartas en cada batalla.

Eso sí, seguramente no se trataba de un juego con el que se podía pasar horas como otras consolas más gráficas, pero mantenían entretenidos a los niños un momento con la novedad.

 Lo más divertido era hacerte de tus propias tarjetas recortando los códigos de barras de los empaques de productos del hogar

Era fácil imaginarse al impactante dragón de la tarjeta dar su mejor aliento de fuego mientras la consola solo hacía sonidos de pitidos y los números parpadeaban.

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Pero crear tus propios guerreros y armas era mucho más divertido usando código de barras de productos del súper. Era como imaginarse que una gran bolsa de detergente maligna le daba una tunda al macarrón con queso en una épica batalla.

Para ello, los chicos debían presionar el botón de encendido, solo para ver una pantalla gris mostrando una letra y un símbolo “C-0 “, esto indicaba que se debía seleccionar el modo de juego.

“C-0” significaba el modo de juego estándar con dos jugadores, al presionar el botón de “select”, se podía elegir entre “C-1” o “C-2”, que significaban dos modos de juego para una sola persona.

Tan pronto como seleccionamos el modo, en la pantalla aparecen tres filas, en el centro las palabras “energía, ataque, defensa”, donde del lado izquierda se mostrarán las respectivas estadísticas de un jugador, y del otro lado las del segundo jugador o la máquina.

Enseguida, aparecen las palabras “BARCODE” parpadeando para indicar que es momento de insertar un código de barras. Una vez elegida la carta para iniciar el juego solo era cuestión de deslizarla por la ranura.

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Unos pitidos anuncian que la carta ha sido leída y luego de unos segundos aparecen sus respectivos valores de energía, ataque y defensa. A continuación, el segundo jugador debe pasar la tarjeta para dar lectura a los valores del rival.

La pelea aún no comienza, ahora los jugadores deberán de pasar el código de barras de los valores extra, es decir, las armas o defensa que les darán más puntos y así poder hacer frente a un rival más fuerte.

Una vez insertadas ambas cartas de ambos jugadores, la consola elegirá al azar el jugador que dará inicio al ataque, presionando la batalla de “L-Battle” si es el jugador de la izquierda o “R-Battle” si es el de la derecha.

Los cálculos de quién quita más puntos empiezan a aparecer por sí solos en la pantalla, y cuando un jugador es demasiado débil para su oponente, el valor de energía se queda en ceros, para luego mostrar la palabra “End” para finalizar el juego.

Sin embargo, no resulta divertido después de un tiempo utilizar las mismas cartas, que son bastante limitadas y prácticamente puede poner rápidamente en ventaja a un jugador, por eso se empezaron a comercializar cartas en blanco.

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Con estas cartas en blanco los jugadores podían recortar y pegar en ellas código de barras de cualquier envoltorio o empaque que encuentren en casa o en el súper.

Este modo de juego era mucho más emocionante al no saber qué valores de energía, ataque y defensa se les iba a ser otorgadas, así que era una batalla a ciegas, donde la suerte determinaba todo.

Eso sí, muchas veces no se podía jugar a gusto porque  la consola no siempre podía leer código de barras que no fuera del mismo tipo de sus cartas. Algo que no se pudo disfrutar en otros países por las diferencias de estándares.

Si bien ha sido un excelente concepto que hizo divertir a miles por un tiempo, lo cierto es que el modo de juego de esta consola resultaba ser algo simple, algo de lo que te hartabas rápidamente, razón por la cual no permaneció en el mercado por más tiempo.