Hongo científicamente modificado podría ayudar a revertir el cáncer

En los mercados ambulantes en los pueblos que rodean las montañas del Tíbet, es común encontrar toda clase de plantas y especias para el uso cotidiano gastronómico o medicinal de acuerdo a la medicina oriental.

Pero sobresale la popularidad de lo que parecen ser orugas momificadas que se venden como pan caliente y que no son muy baratas supuestamente por sus increíbles propiedades curativos, entre las que destaca la disfunción eréctil, hasta su uso como tratamiento contra el cáncer.

Tal es su credibilidad entre la medicina china, que se ha logrado vender hasta en 50.000 dólares la libra, para consumirla en una infusión o directamente masticando a esta larva de polilla completamente cruda.

Pero no es la larva la que tiene tales poderes medicinales, más bien lo es el hongo que terminó con la vida de esta criatura utilizándola como huésped para llegar a la etapa madura para generar esporas y así seguir reproduciéndose.

Es precisamente este hongo parásito que controla el cerebro del huésped y lo consume desde adentro, el que todas las personas codician, y no se trata de una creencia sin fundamentos. De hecho, se ha comprobado ya su efectividad científicamente para tratar algunas dolencias.

LEER
Más de la mitad de las especies silvestres de café se encuentran en peligro de extinción

Según se ha observado, las propiedades de este hongo es capaz detener la inflamación celular que produce algunas dolencias como el asma, artritis, reuma, enfermedades cardiovasculares, diabetes e incluso el cáncer, esto interviniendo en la poliadenilación de nuestro ARN.

Además, ha sido utilizado desde la década de los 90 como un potencial afrodisiaco, lo que ha hecho que haya sido potencialmente demandado y exportado a varias partes del mundo, causando un importante impacto a nivel económico también.

Crean una versión modificada del hongo himalayo que podría potenciar los efectos de los tratamientos anticancerígenos

Ha sido la Universidad de Oxford en colaboración con NuCana, un líder en el sector farmacéutico, los que han puesto en marcha un proyecto que ha permitido desarrollar una forma mejorada de este hongo que promete dar grandes resultados como potenciador de tratamientos de quimioterapia.

Esto luego de que hayan obtenido impresionantes resultados en un estudio realizado por la Clinical Cancer Research que demostró que el medicamento desarrollado por NuCana (NUC-7738) utilizando este hongo, ha podido aumentar el efecto de la quimioterapia hasta 40 veces más, eliminando células cancerígenas efectivamente con menos efectos secundarios.

LEER
El "gran apagón" eléctrico que amenazaría a la humanidad

Todo esto es posible gracias a un componente natural de este hongo, el cordycepin, que ha sido el secreto detrás de la medicina china durante cientos de años al observarse su efecto en personas con cáncer o con afecciones relacionados con la inflamación celular.

Pero consumido de forma natural no es muy efectivo debido a que se descompone rápidamente al llegar al torrente sanguíneo. Es aquí donde interviene NuCana desarrollando una versión del cordycepin mejorada en un medicamente de quimioterapia que lograra preservar sus cualidades maximizadas, haciéndolo el más eficiente de todos.

Para evitar la destrucción del elemento anticancerígeno, la farmacéutica utilizó una tecnología llamada ProTide que burla los mecanismos de resistencia (la enzima ADA que descompone el componente en el torrente sanguíneo), ayudando a que los efectos benéficos se activen cuando están más cerca de las células cancerosas.

ProTide es una tecnología que apenas está dando sus frutos en el combate de enfermedades como el ébola, hepatitis C y el COVID-19, coadyuvando a que los medicamentos antivirales puedan liberarse en el momento correcto.

También ha dado sus frutos en el combate de tumores avanzados que comúnmente son resistentes a tratamientos tradicionales, pero aún están en etapas de ensayos clínicos hasta ahora muy favorables al notar que los pacientes han soportado muy bien el uso del nuevo tratamiento y arrojando resultados esperanzadores.

LEER
Este es el dinosaurio más antiguo del planeta que conocemos

La fase 2 de los ensayos clínicos apenas está en un proceso de planeación donde se utilizarán los efectos del cordycepin en un mayor rango de medicamentos anticancerígenos para saber en cuáles funcionan mejor y en cuáles no.

Posiblemente estemos ante un medicamento potencialmente destructivo de células cancerígenas de mayor efectividad que empiecen a desplazar los tratamientos agresivos de quimioterapia, trayendo tratamientos con menos efectos secundarios y con mayor índice de éxito incluso en etapas avanzadas de cáncer.

Y como indican otros estudios, también podría ser una clave para el tratamiento de futuros virus mortales que puedan causar otra inminente pandemia, tal y como ha demostrado su efectividad con los virus del momento.