Científicos intentan comprender migración de animales con satélites

La Agencia Espacial Europea se ha estado interesando últimamente en conocer mejor nuestro campo magnético, para ello ha creado la misión Swarm, que sería su quinta misión dedicada a la exploración de cuestiones terrestres, mientras que otros están más ocupados en explorar otros planetas.

Además de tratar de descubrir los diferentes factores inherentes a nuestro planeta, también busca encontrar conexiones e interacciones entre sí que nos den un mayor conocimiento de cómo ha sido posible las condiciones terrestres, la vida, nuestro futuro, y más.

Actualmente están trabajando en cuestiones del campo magnético terrestre que podría dar cabida a una mayor comprensión de cómo se originan y funcionan las corrientes oceánicas y su interacción con nuestra atmósfera.

Todo esto será posible a los tres satélites designado para la misión Swarm, una flotilla mucho mayor a otros intentos anteriores donde sólo se hace uso de un satélite, con esto, se pretende obtener una mayor cantidad de datos, más variados y de mejor calidad.

Pero lo que pocos podían imaginar, es que los animales migratorios podrían dar datos de gran valor, ya que es bien sabido que estas criaturas utilizan el campo magnético para poder llegar su destino a cientos de kilómetros sin perderse.

Todos saben cómo funcionan las brújulas, pero pocos entienden cómo funcionan las brújulas de los animales migratorios

¿Recuerdas ese experimento de magnetismo que hiciste en el colegio? Consiste en utilizar un imán y espolvorearle limadura de hierro a su alrededor para ver cómo se movía.

LEER
Crean la fibra muscular más resistente del mundo gracias a microbios

El resultado siempre es impresionante, viendo cómo la limadura se mueve por sí solo creando líneas que iniciaban en un polo y viajaban al polo opuesto. Pues bien, el campo magnético de nuestro planeta tendría el mismo aspecto si pudiésemos verlo.

Es decir, el campo magnético en realidad está conformado por líneas, que son llamados hilos, y hasta donde sabemos, estos hilos funcionan como un camino o guía a seguir por los animales migratorios.

Es aquí donde vemos la gran importancia de conocer el movimiento de estos animales, ya que no tenemos manera de saber dónde se encuentran estos hilos a nivel planetario, así que la naturaleza nos regala esta información totalmente gratis.

Pero una vez aclarado esto, también surge la duda de cómo los animales son capaces de percibir este hilo de forma totalmente natural, al grado de haber evolucionado junto con esta característica de nuestro planeta.

Si bien aún es bastante difícil decir certeramente y hay más teorías que explicaciones comprobadas, por ahora muchos científicos apuestan por los criptocromos que se encuentran en los ojos de algunos animales, en su mayoría aves.

Ha sido un equipo de investigadores liderado por Peter Hore, de la Universidad de Oxford, los que han estado observado muy de cerca cómo una proteína de células visuales llamada criptocromo 4 (CRY4), podrían ser la clave para «ver» los hilos del campo magnético terrestre, especialmente en los petirrojos europeos.

LEER
¿Por qué se producen las superlunas?

Pero más que aspectos meramente físicos, resulta que la fuerza magnética puede generar una reacción química en la fisiología de estas pequeñas aves, esto al observar cómo el CRY4 se mostraba mucho más sensible a este estímulo.

Lo más interesante es que el CRY4 de las aves no migratorias como la gallina o palomas son menos propensas a reaccionar, mientras que el de las aves migratorias responden con gran facilidad, así que las tesis apuntan a que parte de las características evolutivas de las aves migratorias radica en cómo evolucionó esta proteína.

Pero esta sólo es una observación en una etapa muy temprana que necesita mucha más explicación, y sobre todo, que de pistas para saber cómo funciona todo el mecanismo de estas aves para poder emprender el viaje y no solamente a nivel subcelular.

La gran importancia de conocer y vigilar mejor nuestro campo magnético

A comparación de un imán, el campo magnético de nuestro planeta no es fijo o estático, sino que está en movimiento y pueden variar un poco debido a que son los metales con propiedades magnéticas la que lo hacen posible, como el hierro y níquel.

No es casualidad que los científicos expresen que el interior de nuestro planeta esté vivo, y es que está conformado por materiales fundidos debido a su altísima temperatura, y este material casi líquido está todo el tiempo moviéndose en el interior, así que no es sorpresa que nuestro campo magnético de repente varié un poco.

LEER
Como las arañas protegen tu hogar

Y es aquí donde viene la preocupación de los científicos, pues prácticamente la configuración actual tan delicada que tiene nuestro campo magnético es la que ha permitido que la vida se origine y se mantenga, así que una variación importante podría traernos resultados catastróficos.

Para conocer mejor las consecuencias que podría traer estas variaciones, primero debemos recordar cómo es que el campo magnético pudo dar paso a la vida en nuestro planeta:

Pues bien, el campo magnético terrestre o también conocido como campo geomagnético, como vimos antes, es un campo magnético cuyos hilos viajan del polo norte, hasta el polo sur, pero que puede expandirse desde el núcleo, hasta donde el viento solar lo permita.

Como sabes, el Sol aunque parezca un planeta que arde en llamas, en realidad no se trata de fuego, lava o algo parecido a lo que encontramos en nuestro planeta, lo que vemos «arder» en realidad es plasma que se encuentra adherido a la estrella gracias a su fuerza de gravedad.

Pero muchas veces esta energía o plasma termina escapándose y liberándose, pasándose a llamar viento solar, impactándose en los planetas del Sistema Solar y sus satélites. Cabe destacar que este viento solar es prácticamente una importante dosis de radiación.

LEER
La dura infancia de un pingüino emperador

Pero los campos magnéticos de los planetas, incluyendo el nuestro, tiene la capacidad de interactuar con el viento solar evitando que la radiación golpee con la superficie.

En pocas palabras, es gracias a que la Tierra posee un campo magnético lo suficientemente fuerte para evadir por completo la impresionante carga de radiación, que la vida ha sido capaz de originarse y que podemos vivir tranquilamente ahora.

Los animales migratorios captados por satélites podrían darnos pistas sobre las anomalías de nuestro campo geomagnético y alertarnos sobre posibles peligros

Poco o nada podríamos hacer para poder revertir o impedir que nuestro campo geomagnético cambie, es un poder que está fuera de nuestros límites pero que resulta importante saber predecir cómo es su estatus y posiblemente tomar acciones para protegernos en el futuro.

Y no se trata de un problema que podría suceder dentro de cientos de años, pues la realidad es que anomalías ya están sucediendo como el debilitamiento de los hilos ubicados en América del Sur y el área del Océano Atlántico.

Dicha situación se había notado por primera vez en 2016 gracias a que un satélite japonés perdió el control de forma inesperada e inexplicable, hasta que encontraron esta anomalía que hizo fracasar el proyecto.

LEER
Hongo científicamente modificado podría ayudar a revertir el cáncer

Ahora sabemos que nuestro campo geomagnético tiene un punto débil que preocupa al sector aeroespacial al convertirse en un triángulo de Las Bermudas para sus satélites o cohetes. Pero también para los científicos resulta alarmante al ser un posible «agujero» donde la radiación del viento solar nos pueda golpear, de momento, de una forma inimaginable.

Eso no es todo, nunca hemos estado a salvo de una tormenta solar nunca antes vista y que podría poner en peligro nuestro planeta en cualquier momento. Pero hasta la fecha, solo se sabe por parte de la Universidad de Sídney, que podría haber una tormenta que podría apagar el internet de forma indefinida.

 Otro posible fallo a gran escala que podría poner en jaque la vida de nuestro planeta, es la inversión e polos. Así es, cabe la posibilidad de que los polos de nuestro planeta se inviertan, donde la cantidad de catástrofes que ocurriría de momento es incalculable, pero que resulta un llamado de atención de entender mejor nuestro planeta.

Mientras que la humanidad se preocupa de que un meteorito caiga como sugieren las teorías de la extinción de los dinosaurios, ocurra una lluvia de bombas nucleares mundial, o el cambio climático destruya toda la vida sobre la superficie, lo cierto es que tenemos más situaciones hostiles de las que creemos, y estas no están en el control del ser humano.

LEER
Como de ficción: NASA crea sistema para proteger a la Tierra de asteroides apocalípticos

Es aquí donde se pone el debate sobre la mesa sobre si deberíamos conjugar nuestros esfuerzos y tecnología en tratar de entender y ayudar a nuestro planeta, o si las posibles catástrofes terrestres ya prácticamente están fuera de nuestras manos y es mejor mirar hacia nuevos destinos planetarios.