Acuerdos contra la deslocalización fiscal y cómo afectará a Apple, Google y otros grandes

Pagar impuestos es la piedrilla en el zapato de cualquier empleado promedio, pues es cuando nos debemos despedir de una buena porción de nuestro salario que bien lo podríamos invertir en esa visita al médico o tener esas vacaciones bien merecidas.

Pero nos consuela un poco el saber que esa calle recién asfaltada o la reparación de la iluminación de nuestro barrio ha sido posible gracias a la colecta de nuestro dinero, aunque ya está de más decir que una buena porción se la embolsan los burócratas.

En fin, al menos nos queda de consuelo que las grandes empresas son quienes más impuestos pagan, haciendo también posible otras obras públicas, y en teoría podríamos decir que aquellos países, cuna de las más grandes empresas multinacionales, son quienes mayores obras públicas tienen gracias a la inmensa recaudación de impuestos.

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Pero nada más lejos de la realidad, y no es para nada un secreto. Así es, se trata de la famosa elusión fiscal, una artimaña legal que les permite a las multinacionales pagar incluso menos impuestos que un trabajador común y corriente.

La elusión fiscal se volvió todo un cáncer para algunos países principalmente europeos que son sedes comunes de empresas que practican la deslocalización.

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Afortunadamente para muchos, estas prácticas finalmente serán limitadas en pro de aquellos países que se están viendo sus recursos drenados y sus leyes mañosamente aprovechadas, esto gracias a un reciente acuerdo histórico del G7.

Elusión fiscal: Cómo las grandes multinacionales aprovechan vacíos legales

Para entrar en contexto, primero veamos cómo grandes empresas, como las del sector tecnológico, se han aprovechado de aquellos países que tienen ciertos vacíos legales.

Y aunque nosotros estemos acostumbrados a que los gobiernos den golpes a diestra y siniestra con las leyes para quitarnos más y darnos menos, lo cierto es que hay algunos países por ahí perdidos en el mundo donde dan más y quitan menos.

Cualquiera que viva en un lugar donde tenga que pagar el mínimo de impuestos pensaría que vive en el paraíso. Esta es la razón por la que ha surgido el término de «paraísos fiscales».

Así es, los paraísos fiscales son estos países cuya demanda tributaria es muy amable con sus ciudadanos y sus empresas, e incluso también con los extranjeros que viven en esta, otras veces no es simple amabilidad, sino que sus leyes son algo borrosas.

Cualquiera se mudaría ya mismo a estos países para poder conservar más dinero en la billetera, y esta es básicamente la idea que han tenido muchas empresas de alto calibre, pues como mencionamos antes, mientras más dinero manejen, más es el desembolso a la hora de que hacienda les reclame.

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Pero no todo está ligado necesariamente a cuestiones de impuestos, también las empresas lo hacen para minimizar los costes de producción, entre otros.

Un ejemplo muy popular son las grandes marcas de ropa parisina, quienes no marcan tendencias necesariamente porque ellos fabriquen sus prestigiosas prendas, sino que las mandan a hacer a países en vías de desarrollo donde la mano de obra es casi regalada, y luego la regresan al país de origen.

Parece algo ajetreado tener que enviar la materia prima a otro país y luego regresarla, pero en la práctica resulta mucho más barato especialmente si los costes de traslado también son baratos a comparación de la mano de obra de expertos calificados de París.

Es así como estas empresas prácticamente se mudan de país en búsqueda de mayores beneficios económicos, y lo mismo sucede con las empresas de tecnología antes mencionadas, donde destaca principalmente Estados Unidos.

Google y Apple podrán ser orgullosamente norteamericanos, pero sus sedes y grandes filiares no están en su país nativo donde los impuestos se disparan al espacio exterior, ¡claro que no!, se han mudado a paraísos fiscales donde lo que pagan de impuestos es una burla para nosotros, los trabajadores promedio.

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La deslocalización fiscal y la importancia de que sea limitada de una vez por todas

Esta estrategia de mudarse a paraísos fiscales donde se puedan eludir impuestos se le conoce como deslocalización fiscal, usado en su mayoría por empresas estadounidenses que se acomodan en países europeos.

Esto es un duro golpe a los países nativos, por que como dijimos más arriba, se supone que las grandes empresas tendrían el poder de realizar grandes cambios en la sociedad al contribuir con una importante cantidad de impuestos para la realización de obras públicas.

En su lugar, los ciudadanos son quienes recaudan casi el total de lo recaudado, mientras que las empresas apenas y aportan menos del 10% de este monto, lo que se podría traducir en hospitales no construidas, calles inexistentes y una educación estancada, entre otras cosas.

En pocas palabras, terminan afectado las economías de estos países de forma legal debido a la falta de regulación, algo que no se ha podido corregir pese a los intentos de muchos países, y en gran medida es porque no se pueden poner de acuerdo (ya que venir de buenas a primeras a poner orden podría causar conflictos con países amigos).

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Es así como estas empresas llegan a un paraíso fiscal y no solamente se aprovecha de sus leyes hechas con los pies y ocupa un espacio geográfico, también absorben sus recursos (agua, electricidad, mano de obra, materiales primarios, servicios públicos, etc.), empobreciendo más a los pobres.

Sí, es duro el tan solo pensar que nuestras empresas que tanto nos han inspirado y hemos comprado sus productos son parte de la destrucción consciente de otros países para buscar su propio beneficio, sabiendo también que rompen con la regla ética de que «el que tiene más, debe pagar más».

Las propuestas han estado sobre la mesa durante muchos años para poder llegar a un acuerdo entre estos países, un acuerdo donde la dinámica no se interrumpa pero que tampoco de lugar a un aprovechamiento desmedido.

Pero nunca se ha podido concretar nada, principalmente a causa de la resistencia de Estados Unidos, uno de los más beneficiados por la deslocalización fiscal, incluso cuando Google prometió no aplicar el «doble irlandés» donde se aprovechaba al doble de esta mala práctica.

¡Finalmente! Los países del G7 llegan a un acuerdo para que las malas prácticas tengan un límite

Los miembros de la G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Italia, Francia, Reino Unido y Japón) finalmente llegaron a un acuerdo el mes de junio, ofreciendo finalmente una solución después de mucho tiempo de tratar y tratar.

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El acuerdo establece que las empresas multinacionales de cualquier giro, no exclusivamente tecnológicas, deberán pagar un impuesto del 15% en los países donde estén establecidos sus negocios.

Con esto se vendrá a romper en cierto grado la deslocalización fiscal que permitía a las empresas tributar en Irlanda, el país con mayor beneficio en toda la Unión Europea donde tendían a diseminar más filiales. En el caso de que una empresa supere el 10% de beneficios e un país, el impuesto subirá a un 20%. 

Cabe mencionar que la propuesta inicial por parte de Europa constaba de un impuesto del 21%, pero Estados Unidos hizo el «esfuerzo» de llegar al acuerdo descendiéndolo a un 15%, escudándose también de que es una tasa de impuesto justo debido a los años de bloqueo que se vive en el Atlántico.

Se llevará a cabo una segunda asamblea del G7 donde se volverá a abordar este tema para afinar los detalles, de ser aceptado por completo este acuerdo, se estima que se podrá ir a un nivel superior llevando el caso a la G20 y la OCDE.

En cuanto a los acuerdos dentro de la Unión Europea, también se hicieron avances al llegar a un pacto que obliga a las empresas cuyos números ascienden los 750 millones de euros anuales, a transparentar en un informe público todas sus ganancias.

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Con este método de transparencia se garantizará que todos y cada una de las grandes empresas de los países del Viejo Continente dejen de evadir impuestos, pues ahora se conocerá en cuanto ascienden sus ganancias y cuánto estará declarando en impuestos.

Además del movimiento monetario, también se hará público información de relevancia como la cantidad de empleados a tiempo completo, qué tipo de actividad realiza la empresa, deudas de impuestos, y otros datos que permitan combatir la evasión fiscal.

Con ambos acuerdos puestos en marcha, la Unión Europea se está cargando con las armas necesarias para controlar una situación que los países más afectados estaban buscando solucionar desde hace ya mucho tiempo y que podría traer beneficios que pronto estaremos viendo.